Audiovisual sobre logotipo de Imagin-a, por Salvador Aliaga.
"Un tránsito, un cambio, un nuevo camino, el misterio, nuevas técnicas, nuevos retos, reinventarse, transformarse, en fin, la vida..."
Mostrando entradas con la etiqueta Comunicación audiovisual. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Comunicación audiovisual. Mostrar todas las entradas
jueves, 18 de marzo de 2010
lunes, 15 de marzo de 2010
Experimento Imagin-a VI: Petición y demanda
El psicoanálisis establece una clara diferencia entre estos dos conceptos. La demanda es una expresión inconsciente del deseo que no tiene límite, siempre se encuentra más allá de la petición. Es lo que se expresa o se pide al otro sin tenerlo en cuenta, sin empatizar con sus necesidades . Está relacionado con el capricho. La petición, en cambio, está relacionada con la sublimación del deseo, es decir, cuando con mi expresión convierto mi deseo en algo capaz de tener un espacio en el Otro, capaz de ser reconocido y valorado socialmente, fuera de mí.
Bibliografía de referencia:
La demanda exige sometimiento, no obediencia (Cyrulnik, 2009, p.138) y nunca debe ser satisfecha. Al concederla (bien sea al otro o a nosotros mismos) nos despersonalizamos, y evitamos al otro que nos tenga en cuenta, pero al perder nuestra entidad nunca vamos a saciarla. Para el que la realiza, la demanda nunca será suficiente, su deseo queda suspendido en la falta de alteridad (al otro lado no hay nadie, sólo un espantapájaros, dice Cyrulnik). En cuanto a la creatividad, por tanto, la demanda afecta obturando el deseo, lo colapsa, la persona se angustia, no sabe lo que pedir, hacia dónde dirigir su acción, no sabe lo que necesita, y la creatividad se bloquea.
En la petición, el mensaje, la expresión del deseo está limitada claramente, en las necesidades del otro, la falta se sublima, produce Otra cosa que viene en el lugar de la Cosa, algo que hace presente la ausencia de objeto faltante, al tiempo que paraliza su búsqueda incesantemente en el Otro. El deseo en este punto está fluyendo y es el motor que lleva a la creación.
Toda creación es un deseo sublimado, y la verdadera sublimación no implica a la demanda sino al deseo.
La misma dualidad la componen el concepto de goce y placer propuestos por Lacan. La satisfacción de demanda da lugar al goce, donde el individuo se estanca, pierde su libertad. Mientras que la realización de la petición, el acto de sublimación, conduce al placer, que es liberador.
El placer sólo se encuentra en la creación sublimada, nunca creando en lo real, es decir, nunca tratando de buscarla fuera, sino cuando somos capaces de convertirla en una propuesta, en algo que sale de uno mismo hacia fuera.
(El análisis fílmico de Chèri y Nine anteriormente expuesto, puede aportar más pistas a la clarificación de estos conceptos)
- Freud, S., Obras Completas, Tomo 14, Pulsiones y destinos de pulsión (1915), Amorrortu, Bs. As., Argentina, 1988.
- Lacan, J., El Seminario 7 (1989), Paidós, Bs. As., Argentina, 2000
martes, 8 de diciembre de 2009
viernes, 13 de noviembre de 2009
sábado, 24 de octubre de 2009
Experimento Imagin-a
La felicidad, el placer, es una emoción, una sensación. Podemos decir que esto o aquello, este o aquel, nos aporta placer, pero ni este o aquel, ni esto o aquello son la materialización de la felicidad, porque felicidad o placer nunca ES si no a través de nosotros, es decir, porque la sentimos.
Hasta no hace mucho se pensaba que las emociones y los sentimientos eran formas del conocimiento humano de segundo orden, inferiores a las capacidades racionales, o intelectuales, y que por tanto, debían estar siempre controladas por estas, bajo el control y la supervisión de la razón, ya que de lo contrario podían resultar temibles, incluso peligrosas. Todo lo que se escapaba a la razón, es decir, a los procesos lineales, deductivos e inductivos, del pensamiento, era infravalorado y se recelaba de él. El pensamiento platónico estableció ese punto de partida en nuestra cultura que ha imperado hasta nuestros días. Y aunque muchos habían defendido el gran poder de lo emocional, y su exaltación, como Nietzsche, no fue hasta la última década de los pasados 80- 90 más o menos que, debido a las posibilidades que ofrecieron nuevas tecnologías audiovisuales como las IRM (Imágenes de Resonancia Magnética) que comenzaron a hacerse descubrimientos científicos espectaculares en esta materia. En la actualidad podemos asegurar científicamente que las emociones o sentimientos, así como cualquier tipo de expresión no racional: la intuición, la creatividad, la imaginación, la interpretación, la empatía, hasta el ritmo, es decir, dejarnos llevar por la música o una imagen, o afectarnos por un relato… forma parte de nuestro pensamiento, de nuestra inteligencia. El mundo sensorial es una forma de conocimiento primordial que posee toda una serie de ventajas respecto al conocimiento racional (aquel que gobierna acciones que requieren calcular, ordenar, proceder metódicamente…), ventajas que estamos desaprovechando, cuando no las atendemos, ni las educamos. Es decir, la energía psíquica de nuestro cerebro se compone de dos naturalezas, de dos maneras de procesar las experiencias completamente distintas, y nuestra forma de concebir el mundo cambia radicalmente cuando una de ellas domina nuestra cultura.
Hasta no hace mucho se pensaba que las emociones y los sentimientos eran formas del conocimiento humano de segundo orden, inferiores a las capacidades racionales, o intelectuales, y que por tanto, debían estar siempre controladas por estas, bajo el control y la supervisión de la razón, ya que de lo contrario podían resultar temibles, incluso peligrosas. Todo lo que se escapaba a la razón, es decir, a los procesos lineales, deductivos e inductivos, del pensamiento, era infravalorado y se recelaba de él. El pensamiento platónico estableció ese punto de partida en nuestra cultura que ha imperado hasta nuestros días. Y aunque muchos habían defendido el gran poder de lo emocional, y su exaltación, como Nietzsche, no fue hasta la última década de los pasados 80- 90 más o menos que, debido a las posibilidades que ofrecieron nuevas tecnologías audiovisuales como las IRM (Imágenes de Resonancia Magnética) que comenzaron a hacerse descubrimientos científicos espectaculares en esta materia. En la actualidad podemos asegurar científicamente que las emociones o sentimientos, así como cualquier tipo de expresión no racional: la intuición, la creatividad, la imaginación, la interpretación, la empatía, hasta el ritmo, es decir, dejarnos llevar por la música o una imagen, o afectarnos por un relato… forma parte de nuestro pensamiento, de nuestra inteligencia. El mundo sensorial es una forma de conocimiento primordial que posee toda una serie de ventajas respecto al conocimiento racional (aquel que gobierna acciones que requieren calcular, ordenar, proceder metódicamente…), ventajas que estamos desaprovechando, cuando no las atendemos, ni las educamos. Es decir, la energía psíquica de nuestro cerebro se compone de dos naturalezas, de dos maneras de procesar las experiencias completamente distintas, y nuestra forma de concebir el mundo cambia radicalmente cuando una de ellas domina nuestra cultura.
Nuestro cerebro funciona de esta manera, incluso, aunque no queramos, es decir, que cuando veo imágenes, sonidos o palabras que no comparto, aunque mi parte racional no esté de a cuerdo con ellas, sólo por el hecho de verlas, escucharlas (y cuando digo verlas, no sólo me refiero físicamente, sino también en mi mente, en mi IMAGIN- acción), me están afectando, están construyéndome por dentro, están conformando mi pensamiento (que no sólo es intelectual, que no sólo se deja afectar por los procesos lineales), y al afectar a mi pensamiento, están afectando a mi comportamiento, a la manera en la que me desenvuelvo, están construyendo mi vida… sin darnos cuenta.
Por eso, el único camino es dar luz, en vez de discriminar nuestra energía psíquica irracional, se trata de aceptarla, clarificarla, atenderla, canalizarla, cuidarla. Y a esto queremos dedicar el tiempo en Imagin-a.
Esta nueva información sobre el componente emocional de nuestro cerebro y nuestro pensamiento se han descubierto no hace mucho, pero en nuestras mentes, la mayoría de las veces, en la mayoría de nosotros, siguen imperando los valores de la cultura platónica que sobrevalora los procesos racionales y los valores asociados con ellos: es decir, siempre que nuestra vida no está bajo CONTROL (en mayúsculas), siempre que nuestro comportamiento no se guía por procesos lógicos, lineales, tenemos la sensación de estar haciendo algo que no está bien, de ir por mal camino, de hacer lo incorrecto, y de hacer algo que no sirve de nada, nos sentimos inseguros, tenemos MIEDO. La consecuencia es que acabamos frustrando la mitad de lo que en realidad somos, y desaprovechamos un tremendo potencial que posee nuestro pensamiento, para dirigir nuestras vidas de maneras distintas a las acotadas por la lógica racional.
Imagin-a pretende hacer algo para ir derribando estas barreras, para aceptar de manera más completa, todo lo que somos, todo lo que conforma nuestra naturaleza, para que podamos emplearla en nuestro día a día, y así, quizá transformar lo que antes eran callejones sin salida, en una fuente de infinitas posibilidades, para así, en definitiva, vivir mejor.
¿Cuánto tiempo pasamos al día dedicando nuestra energía psíquica a pensamientos de miedo y preocupación? ¿Cuánto espacio de nuestra mente dedicamos a imágenes que nos producen desasosiego? Y estás imágenes nos afectan: nos hacen pensar de una determinada manera, y comportarnos en consonancia. Por eso, y si la respuesta de mayoría de vosotros, como la mía, es que dedicamos a esto la mayor parte del tiempo, algo parece que está desequilibrado, y a menos que realmente esta situación os guste, o deseéis que esto sea así, podemos tratar de intentar a reeducar nuestra mente y nuestro comportamiento.
En Imagin-a vamos a tratar de hacer sencillos ejercicios para conectar con los procesos no racionales, a saber, emocionales, creativos, intuitivos… de nuestro pensamiento. Vamos a dedicar un tiempo y un espacio a esa parte de nosotros tan descuidada, mucho más descuidada que nuestros abdominales… El objetivo: sentirnos mejor, y por supuesto que, si nos sentimos mejor, la manera de comportarnos y nuestras interacciones, nuestras experiencias también cambiarán. Ya me contaréis cómo.
Por eso, el único camino es dar luz, en vez de discriminar nuestra energía psíquica irracional, se trata de aceptarla, clarificarla, atenderla, canalizarla, cuidarla. Y a esto queremos dedicar el tiempo en Imagin-a.
Esta nueva información sobre el componente emocional de nuestro cerebro y nuestro pensamiento se han descubierto no hace mucho, pero en nuestras mentes, la mayoría de las veces, en la mayoría de nosotros, siguen imperando los valores de la cultura platónica que sobrevalora los procesos racionales y los valores asociados con ellos: es decir, siempre que nuestra vida no está bajo CONTROL (en mayúsculas), siempre que nuestro comportamiento no se guía por procesos lógicos, lineales, tenemos la sensación de estar haciendo algo que no está bien, de ir por mal camino, de hacer lo incorrecto, y de hacer algo que no sirve de nada, nos sentimos inseguros, tenemos MIEDO. La consecuencia es que acabamos frustrando la mitad de lo que en realidad somos, y desaprovechamos un tremendo potencial que posee nuestro pensamiento, para dirigir nuestras vidas de maneras distintas a las acotadas por la lógica racional.
Imagin-a pretende hacer algo para ir derribando estas barreras, para aceptar de manera más completa, todo lo que somos, todo lo que conforma nuestra naturaleza, para que podamos emplearla en nuestro día a día, y así, quizá transformar lo que antes eran callejones sin salida, en una fuente de infinitas posibilidades, para así, en definitiva, vivir mejor.
¿Cuánto tiempo pasamos al día dedicando nuestra energía psíquica a pensamientos de miedo y preocupación? ¿Cuánto espacio de nuestra mente dedicamos a imágenes que nos producen desasosiego? Y estás imágenes nos afectan: nos hacen pensar de una determinada manera, y comportarnos en consonancia. Por eso, y si la respuesta de mayoría de vosotros, como la mía, es que dedicamos a esto la mayor parte del tiempo, algo parece que está desequilibrado, y a menos que realmente esta situación os guste, o deseéis que esto sea así, podemos tratar de intentar a reeducar nuestra mente y nuestro comportamiento.
En Imagin-a vamos a tratar de hacer sencillos ejercicios para conectar con los procesos no racionales, a saber, emocionales, creativos, intuitivos… de nuestro pensamiento. Vamos a dedicar un tiempo y un espacio a esa parte de nosotros tan descuidada, mucho más descuidada que nuestros abdominales… El objetivo: sentirnos mejor, y por supuesto que, si nos sentimos mejor, la manera de comportarnos y nuestras interacciones, nuestras experiencias también cambiarán. Ya me contaréis cómo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

