lunes, 22 de marzo de 2010

Imaginación y Arte Conceptual

Para el artista norteamericano Robert Barry (1936) el arte es inmaterial. No es un objeto. Es un proceso mental, igual que el espacio donde sucede. La obra de arte no requiere agregar objetos al mundo, donde ya hay suficientes. La clave está en afirmar su existencia en términos de espacio y tiempo, y la cuestión central es la experiencia o  el simple imaginar. Llevó sus experimentaciones al límite de inaugurar muestras en galerías cerradas. Es decir, la muestra duraba el tiempo que la galería estaba cerrada; al abrirse la galería, la muestra cerraba. Eran finales de los 60, el arte conceptual se consolidaba como un movimiento de dimensiones mundiales.
Barry estudió bellas artes en Nueva York, y como todo estudiante comenzó con las líneas pictóricas clásicas, pero a medida que fue avanzando no tardó en alistarse a las banderas de las corrientes conceptuales. Se inclinó hacia el arte lingüístico: la palabra supera y anula la imagen para exponer temas complejos. Un ejemplo de ello es su obra Prospecto (1969), que consiste en una entrevista publicada en el catálogo de la misma. Los conceptos que volcaba en esas páginas servían para desarticular y reinterpretar los espacios de exposición. Pero su obra más emblemática es la famosa Pieza telepática (1969), donde el artista pretende llevar aún más lejos su interpretación del arte, “durante la exposición voy a tratar de comunicar telepáticamente una obra de arte, cuya naturaleza es una serie de pensamientos que no son aplicables al lenguaje o a la imagen”, anunciaba Barry. Los espectadores completaban a discreción. 
Su postura tambien lo acercó al arte efímero. En Serie de gases inertes (1969), Barry soltó a la atmósfera un litro de krypton sobre las palmeras de Beverly Hills, xenón en las montañas, argón en las playas y helio en el desierto. Para cada uno de los gases hubo una fotografía, con resultado invisible, evidentemente. El concepto fue generar un microsistema artístico efímero, inmaterial e imperceptible a la vista.
El nombre de Robert Barry tomó relevancia durante los 60- 70, después se fue diluyendo hasta convertirse en un artista de culto, citado en enciclopedias y diccionarios especializados. Material para curiosos e investigadores. Actualmente, vive y trabaja en Nueva Jersey.

jueves, 18 de marzo de 2010

Experimento Imagin-a V. Ejercicio creativo sobre El Lugar de Tránsito o bloqueo a la neurosis en el acto creativo: El viaje: aventura

Audiovisual sobre logotipo de Imagin-a, por Salvador Aliaga.


"Un tránsito, un cambio, un nuevo camino, el misterio, nuevas técnicas, nuevos retos, reinventarse, transformarse, en fin, la vida..."

lunes, 15 de marzo de 2010

Experimento Imagin-a VI: Petición y demanda

El psicoanálisis establece una clara diferencia entre estos dos conceptos. La demanda es una expresión inconsciente del deseo que no tiene límite, siempre se encuentra más allá de la petición. Es lo que se expresa o se pide al otro sin tenerlo en cuenta, sin empatizar con sus necesidades . Está relacionado con el capricho. La petición, en cambio, está relacionada con la sublimación del deseo, es decir, cuando con mi expresión convierto mi deseo en algo capaz de tener un espacio en el Otro, capaz de ser reconocido y valorado socialmente, fuera de mí.
La demanda exige sometimiento, no obediencia (Cyrulnik, 2009, p.138) y nunca debe ser satisfecha. Al concederla (bien sea al otro o a nosotros mismos) nos despersonalizamos, y evitamos al otro que nos tenga en cuenta, pero al perder nuestra entidad nunca vamos a saciarla. Para el que la realiza, la demanda nunca será suficiente, su deseo queda suspendido en la falta de alteridad (al otro lado no hay nadie, sólo un espantapájaros, dice Cyrulnik). En cuanto a la creatividad, por tanto, la demanda afecta obturando el deseo, lo colapsa, la persona se angustia, no sabe lo que pedir, hacia dónde dirigir su acción,  no sabe lo que necesita, y la creatividad se bloquea.
En la petición, el mensaje, la expresión del deseo está limitada claramente, en las necesidades del otro, la falta se sublima, produce Otra cosa que viene en el lugar de la Cosa, algo que hace presente la ausencia de objeto faltante, al tiempo que paraliza su búsqueda incesantemente en el Otro. El deseo en este punto está fluyendo y es el motor que lleva a la creación.
Toda creación es un deseo sublimado, y la verdadera sublimación no implica a la demanda sino al deseo.
La misma dualidad la componen el concepto de goce y placer propuestos por Lacan. La satisfacción de demanda da lugar al goce, donde el individuo se estanca, pierde su libertad. Mientras que la realización de la petición, el acto de sublimación, conduce al placer, que es liberador.
El placer sólo se encuentra en la creación sublimada, nunca creando en lo real, es decir, nunca tratando de buscarla fuera, sino cuando somos capaces de convertirla en una propuesta, en algo que sale de uno mismo hacia fuera.

(El análisis fílmico de Chèri y Nine anteriormente expuesto, puede aportar más pistas a la clarificación de estos conceptos)



Bibliografía de referencia:
-         Freud, S., Obras Completas, Tomo 14, Pulsiones y destinos de pulsión (1915), Amorrortu, Bs. As., Argentina, 1988.
-         Lacan, J., El Seminario 7 (1989), Paidós, Bs. As., Argentina, 2000

Chéri y Guido. Una mirada psicoanalítica sobre la glotonería neurótica en dos versiones masculinas incorregibles: a la francesa y a la italiana.

Por Esther Marín Ramos(Para leer, ampliar pantalla completa, abajo, izq.)
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Experimento Imagin-a V. Ejercicio creativo sobre El Lugar de Tránsito o bloqueo a la neurosis en el acto creativo: La trama de Drexler

Una canción, un álbum dedicado al tránsito... de Jorge Drexler, colaboración de Lluís Raga para Imagin-a


sábado, 13 de marzo de 2010

Experimento Imagin-a V. Ejercicio creativo sobre El Lugar de Tránsito o bloqueo a la neurosis en el acto creativo: PRESENCIA

Texto dramático de José Sanchis Sinisterra, interpretado para Imagin-a por:
Juba Child, Aida Aparici, Josefina Pastor y Miguel Collado

Cuando me vaya de aquí, dentro de un momento, cuando me haya ido completamente, me echaréis de menos.
Ahora os parece poca cosa mi presencia aquí, sin duda.
Los tramoyistas han desmontado el decorado, se han llevado los muebles, el atrezzo, los trajes.
Esto casi no es luz, comparado con los espléndidos resplandores de hace un rato, los sutiles juegos de color y sombra.
El escenario os resulta desnudo, vacío, inhóspito. Una caverna desalmada, una oquedad dormida, ¿no es verdad?
Y sin embargo, aún quedo yo, y eso ya es mucho.
Os hablo, me muevo, estoy.
Y aunque me calle, aunque me inmovilice, seguiré estando, y esto ya es mucho.
Cuando me vaya, os daréis cuenta.
Porque no sólo habrá nada: habrá, además, mi ausencia.
Y, dentro de muy poco, esta pequeña ausencia será enorme: diez o cien veces más caudalosa que mi presencia ahora.
Y mi silencio, más fuerte que mis gritos más fuertes: será un clamor atronador aquí, en mi ausencia.
Ahora bajo la voz, os hablo en un murmullo casi inaudible, abro-grandes-pausas-entre-mis-palabras, digo palabras pobre, casi insignificantes: que, él, pared, tilde, secar… Y sin embargo, ¡qué apoteosis del sentido recordaréis después, con añoranza!
Os doy la espalda, muevo apenas un dedo, el más pequeño, salgo casi de escena.
Bien poca cosa es lo que os ofrezco así, me temo.
Pues, con todo y con eso, estoy seguro: ¡Qué plenitud de vida y sensaciones, qué espectáculo habréis visto, cuando me vaya, dentro de un momento, cuando me haya ido completamente!

sábado, 27 de febrero de 2010

El don de la imaginación humana

Ken Robinson es reconocido a nivel mundial como un experto en creatividad y educación, y gran parte de su trabajo se ha enfocado a investigar la importancia del arte en la educación formal. 

jueves, 25 de febrero de 2010

Experimento Imagin-a V: El lugar de tránsito o bloqueo a la neurosis en el acto creativo

Poner la atención en el proceso de tránsito. Poner la atención en todo aquello que necesitamos acometer y no ponemos nombre. Ponerle nombre. Valorarlo, tratarlo con cuidado, con lo mejor de nosotros, hacerlo bonito. Frenar la atención que prestamos a lo que nos hace sentir más pequeños, a la falta, al deseo, a su ritmo frenético y agresivo, a los resultados. Dirigir la mirada hacia aquello que está donde nosotros, en lo mismo que nosotros, ni más arriba, ni más abajo, en nuestro momento, en nuestro camino, ni siquiera en el camino, en cada uno de los pasos que se dan, ni siquiera en eso, en tu respiración al andar, en la sensación del sol sobre tu piel, en cada uno de los movimientos de tu cuerpo, en su cuidado, también en el descanso si es necesario, en la música de las cosas que te encuentras, en su forma,  en su olor,
y en todos sus significados.
Todo eso eres tú.

Referencias cinematográficas (visualización recomendada):
Despedidas (2008. Yojiro Takita)
Drama. Oscar en 2008 a la  Mejor película de habla no inglesa.
Sinopsis: Daigo Kobayashi, antiguo violoncelista de una orquesta que se acaba de disolver, acaba vagando por las calles sin trabajo y sin demasiada esperanza. Por ello decide regresar a su ciudad natal en compañía de su esposa. Allí consigue un empleo como enterrador: limpia los cuerpos, los coloca en su ataud y los envía al otro mundo de la mejor forma posible. Aunque su esposa y sus vecinos contemplan con desagrado este puesto, Daigo descubrirá en este ritual de muerte la chispa vital que le faltaba a su propia vida.



sábado, 13 de febrero de 2010

Experimento Imagin-a III: El Otro (parte 2). Ejercicio creativo: De patito feo a cisne con la ayuda del otro

Por Luis M. Álvarez Ignatius

Carrie (1976, Brian De Palma) es un filme basado en una novela de Stephen King, que relata un momento concreto de la vida de Carrie White, el momento en que pasa de niña a mujer: su primera menstruación. Este hecho se produce cuando está duchándose en el gimnasio de su instituto. Carrie se queda en estado de shock cuando comienza a manar la sangre desde dentro de su propio cuerpo, reacción que aprovechan sus compañeras para  mofarse, reírse y ridiculizarle. Su profesora de gimnasia, Miss Collins, echa a sus compañeras y trata de calmarla.

Carrie desconoce todo lo referente a la menstruación porque vive con su madre, una mujer cuya existencia gira única y exclusivamente entorno Dios. Ve la realidad desde una óptica distorsionada que le lleva a afirmar que la menstruación no es un proceso fisiológico del cuerpo femenino, sino una maldición divina que sólo afecta a los cuerpos femeninos profanados, los que han cometido el pecado de la carne. Carrie no es una niña corriente, no vive en un ambiente normal, no juega con gente de su edad, no tiene novio, no se arregla, no sale de fiesta los fines de semana, ni al cine ni nada de nada. Este episodio abre los ojos de Carrie que toma consciencia de la mentira en la que vive su madre y que, en realidad, ella no es diferente de los demás, simplemente a vivido alejada de ellos.

Miss Collins, quien ha quedado desagradablemente impresionada por la actitud de las compañeras de Carrie, reafirma la autoestima del patito feo en una breve secuencia en la que, frente a un espejo, le hace mirarse con otros ojos, resalta las partes bonitas de su anatomía y le anima a arreglarse el pelo y cuidar su aspecto físico. Como consecuencia, Carrie, que ha aceptado acudir al baile de fin de graduación, se hace un vestido, se maquilla, se arregla el pelo y aflora un cisne que brillará con luz propia durante la fiesta.

La secuencia escogida para ilustrar la influencia del otro ha sido, precisamente, dos escenas de la secuencia del baile de graduación, concretamente la escena en la que Miss Collins se acerca a la mesa en la que está Carrie con su acompañante, Tommy Ross, quien se ausentará para que ellas puedan charlar con intimidad. En su breve charla, Miss Collins comparte con Carrie como fuera su baile de graduación y le anima a disfrutar del momento, una noche que no olvidará nunca. Se percibe perfectamente la complicidad que hay entre ambas y la buena influencia que la profesora de gimnasia ha ejercido sobre su alumna menos popular. Una vez vuelve Tommy, Miss Collins les deja solos y ambos salen a la pista a bailar, reforzando la idea del sueño que vive Carrie, fruto de la buena influencia de Miss Collins, de sus consejos y de sus ánimos.

El final de la fiesta, de la noche y de la película es otra cuestión, en la que también intervienen otros, aunque de una forma tremendamente negativa.


sábado, 16 de enero de 2010

Experimento Imagin-a IV: Neurosis


Desde el psicoanálisis Freudiano nuestro comportamiento cambia en base al deseo inconsciente. El deseo es identificado como falta, en cuanto que siempre deseamos aquello que no tenemos. Deseamos algo y cuando lo hemos conseguido, cuando ya no nos falta, el deseo se acaba, de manera que volvemos a movernos hacia otro deseo, hasta que de nuevo deja de faltarnos. Este movimiento pendular, obsesivo, de insatisfacción constante, de quererlo todo, de buscar la perfección, no permite hacernos nunca sentir bien, si no es de manera muy fugaz.  La idea de que el cambio siempre se produce para mejor es una ficción gozosa, y nada más lejos de la realidad, que tiende a funcionar en dirección inversa. Por eso Freud, la teoría psicológica posterior y los avances neurológicos actuales, señalan la necesidad de desarrollar las capacidades necesarias para desengancharnos de esta tendencia natural del comportamiento psíquico, que ha sido llamada neurosis.

La única manera de mitigar (porque nunca desaparece del todo) la neurosis, es estableciendo unos límites propios a este comportamiento pendular. Adquirir consciencia de cómo afecta nuestra vida y de sus consecuencias, y luego asumir la responsabilidad de acción sobre él. Por eso, el psicoanálisis señala que todo deseo, para llegar a ser disfrutado, para que nos lleve realmente al placer -no efímero, sino profundo- pasa por asumir la falta. Aceptar que algo siempre te va a faltar, hagas lo que hagas, y que todo deseo conlleva unos límites, o lo que es lo mismo, unas pérdidas. Cómo establecer estos límites es la clave, y el gran problema. Fisiológicamente, nuestro organismo está habituado a las sustancias químicas que refuerzan sus dependencias, y acabar con ellas requiere no sólo determinación, sino también práctica, ya que sin experiencia no culmina el aprendizaje.
En la sesión de hoy trabajaremos este aspecto con ejemplos y propondremos un ejercicio creativo que ofrezca salidas a él.

domingo, 13 de diciembre de 2009

Experimento Imagin-a III: El Otro (parte 2)

El otro en el acto creativo, el otro en la comunicación.
El otro en nuestra vida.
Generalmente consideramos que tener la mente pensando en otro en vez de en uno mismo, es algo en sí negativo, como un boicot a nosotros mismos. La percepción del otro como una limitación, como un opuesto, como una agresión si no está bajo nuestro control, es una percepción neurótica que no contribuye al desarrollo sino al aislamiento y la contención,  evita asumir la responsabilidad del papel que uno juega en la propia experiencia.

Como decíamos en la primera sesión respecto a las emociones, tradicionalmente también se ha venido a considerar la emoción como un comportamiento que debía mantenerse bajo el control de la razón, por debajo de ella. Dejarse llevar por los sentimientos es algo perturbador, peligroso, pecado, una locura, algo que debe pasar pronto en cualquier caso.

Esta excisión razón- sentimientos, como la del yo- otro,  ha formado parte de nuestra cultura dominante, y auque en la actualidad los descubrimientos neurológicos la hayan cuestinado más que nunca, forma parte de nosotros de manera arraigada e incosnciente. Cambiar al otro-limitador por el otro-colaborador no es algo fácil, ni aun entendiendo intelectualemente su necesidad. Es algo que tendríamos que acostumbrarnos a ejercitar todos los días. Por eso, Imagin-a quiere concederle un espacio.

domingo, 29 de noviembre de 2009

Experimento imagin-a II:. El otro en el proceso creativo o el hedonismo solidario

En imagin-a el objetivo es poner la atención en el proceso creativo. Cuando hablo de proceso creativo no me refiero a las cualidades artísticas que podamos o no tener más o menos desarrolladas. De hecho podemos ser considerados como artistas y estar faltos de creatividad. Porque, ¿QUÉ ES CREATIVIDAD? ¿A qué me refiero con proceso creativo? La creatividad es la capacidad de representar fuera de un@ misma…, pero ¿representar…lo que un@ es?... No, lo que un@ ES no existe, porque ¿qué es un@?, de hecho… ¿un@ es sólo una cosa? No, un@ puede ser muchas y depende de cada situación. No podemos saber lo que un@ es. Por tanto no se trata de lo se es, sino de lo que se desea. La creatividad, CREAR, es la capacidad de representar fuera de ti lo que quieres. Mostrarlo hacia afuera, hacia los demás, ya sea tu pareja, tu amigo, tu grupo de amigos o la sociedad entera. Eso es creatividad, representación del deseo. Puede haber deseos constantes en nuestra vida, y puede haber deseos circunstanciales, efímeros, o intrascendentes. El caso es que, al cabo del día, nuestro ánimo, que es nuestro cuerpo y nuestra mente, siempre nos pasa la factura de los deseos cumplidos. Y si hemos tenido una jornada en la que apenas hemos podido llevar a término lo que queríamos, nos sentimos pusilánimes y tristes. El grado de felicidad que alcancemos va a estar determinado por la calidad o intensidad, más que la cantidad, de nuestros deseos cumplidos.
LA CREATIVIDAD es un proceso esencialmente hedonista, filosóficamente hablando , pues busca el placer. Pero cuidado, no placer narcisista, ni egoísta. El hedonismo busca el placer de uno y el de todos, sin la limitación que marca el cerco individual. El hedonismo requiere del otro, requiere imprescindiblemente la proyección del deseo, y no hay proyección hacia afuera, representación, creación, en un proceso onanista que excluye al otro. El ser egoísta, es en sí, no creativo. Es por este componente hedonista y antiegoísta de la creatividad, que la materialización de todo deseo sólo se entiende con su correspondiente límite, y así lo ha argumentado el psicoanálisis desde Freud. Límites impuestos por nuestros otros deseos, la mejor de las veces, y por los deseos de los demás, por la búsqueda de placer de los demás. De hecho, no hay deseo creado sin sus límites, y aquello que más se desea, para ser capaz de experimentarlo y crearlo en nuestra vida, conlleva los mayores límites también.

Por eso es tan importante hablar del otro al tratar la creatividad, concepto que ha sido injustamente tratado y menospreciado por la tradición artística. Para trabajar la creatividad, indudablemente es necesario despejar, clarificar, identificar, qué es lo que realmente deseamos, pero no sólo se trata de lo que yo deseo, sino también de lo que el otro desea. El proceso requiere entonces identificar también lo que el otro quiere, ya sea de forma constante o de una forma eventual, y luego, por supuesto, conceder prioridades, orden y, en consecuencia, límites a estos deseos. En el proceso creativo, todos nos encontramos en puntos distintos. Hay personas que a lo largo de su día a día, gozan de los recursos suficientes como para proyectar lo que desean sin apenas dificultades, y otras que en cambio se encuentran con muchos obstáculos cotidianos para ello. Por otro lado, hay personas que tienen esencialmente más dificultades para materializar lo que desean, no ya por las circunstancias, sino porque su objetivo requiere procesos más complicados, más complejos, más profundos y prolongados en el tiempo.Me gustaría dedicar esta vez la atención a ese otro que ha sido patriarcalmente y más o menos conscientemente excluido, en base a la creencia cultural de que limita el acto creativo, castrándolo en consecuencia vana y paradójicamente.

jueves, 12 de noviembre de 2009

Educación en Comunicación audiovisual: Conocimiento del Medio

Hemisferios cerebrales: diferencias y capacidades asociadas

Hemisferio izquierdo:

Procesa a 1-40 bits/s. Utiliza signos: palabras, números... Razona. Analiza. Fragmenta. Procesa secuencialmente: lineal y temporal. Planifica y programa. Mano derecha (y zona derecha del cuerpo)

Hemisferio derecho:

Procesa a 1-50 millones bits/s. Emocional. Musical. Visual. Imaginativo. Artístico. Estético. Intuitivo. Sintético e interpretativo. Atemporal. Holístico. Mano izquierda (y zona izquierda del cuerpo)

sábado, 24 de octubre de 2009

Experimento Imagin-a

La felicidad, el placer, es una emoción, una sensación. Podemos decir que esto o aquello, este o aquel, nos aporta placer, pero ni este o aquel, ni esto o aquello son la materialización de la felicidad, porque felicidad o placer nunca ES si no a través de nosotros, es decir, porque la sentimos.
Hasta no hace mucho se pensaba que las emociones y los sentimientos eran formas del conocimiento humano de segundo orden, inferiores a las capacidades racionales, o intelectuales, y que por tanto, debían estar siempre controladas por estas, bajo el control y la supervisión de la razón, ya que de lo contrario podían resultar temibles, incluso peligrosas. Todo lo que se escapaba a la razón, es decir, a los procesos lineales, deductivos e inductivos, del pensamiento, era infravalorado y se recelaba de él. El pensamiento platónico estableció ese punto de partida en nuestra cultura que ha imperado hasta nuestros días. Y aunque muchos habían defendido el gran poder de lo emocional, y su exaltación, como Nietzsche, no fue hasta la última década de los pasados 80- 90 más o menos que, debido a las posibilidades que ofrecieron nuevas tecnologías audiovisuales como las IRM (Imágenes de Resonancia Magnética) que comenzaron a hacerse descubrimientos científicos espectaculares en esta materia. En la actualidad podemos asegurar científicamente que las emociones o sentimientos, así como cualquier tipo de expresión no racional: la intuición, la creatividad, la imaginación, la interpretación, la empatía, hasta el ritmo, es decir, dejarnos llevar por la música o una imagen, o afectarnos por un relato… forma parte de nuestro pensamiento, de nuestra inteligencia. El mundo sensorial es una forma de conocimiento primordial que posee toda una serie de ventajas respecto al conocimiento racional (aquel que gobierna acciones que requieren calcular, ordenar, proceder metódicamente…), ventajas que estamos desaprovechando, cuando no las atendemos, ni las educamos. Es decir, la energía psíquica de nuestro cerebro se compone de dos naturalezas, de dos maneras de procesar las experiencias completamente distintas, y nuestra forma de concebir el mundo cambia radicalmente cuando una de ellas domina nuestra cultura.
Nuestro cerebro funciona de esta manera, incluso, aunque no queramos, es decir, que cuando veo imágenes, sonidos o palabras que no comparto, aunque mi parte racional no esté de a cuerdo con ellas, sólo por el hecho de verlas, escucharlas (y cuando digo verlas, no sólo me refiero físicamente, sino también en mi mente, en mi IMAGIN- acción), me están afectando, están construyéndome por dentro, están conformando mi pensamiento (que no sólo es intelectual, que no sólo se deja afectar por los procesos lineales), y al afectar a mi pensamiento, están afectando a mi comportamiento, a la manera en la que me desenvuelvo, están construyendo mi vida… sin darnos cuenta.
Por eso, el único camino es dar luz, en vez de discriminar nuestra energía psíquica irracional, se trata de aceptarla, clarificarla, atenderla, canalizarla, cuidarla. Y a esto queremos dedicar el tiempo en Imagin-a.
Esta nueva información sobre el componente emocional de nuestro cerebro y nuestro pensamiento se han descubierto no hace mucho, pero en nuestras mentes, la mayoría de las veces, en la mayoría de nosotros, siguen imperando los valores de la cultura platónica que sobrevalora los procesos racionales y los valores asociados con ellos: es decir, siempre que nuestra vida no está bajo CONTROL (en mayúsculas), siempre que nuestro comportamiento no se guía por procesos lógicos, lineales, tenemos la sensación de estar haciendo algo que no está bien, de ir por mal camino, de hacer lo incorrecto, y de hacer algo que no sirve de nada, nos sentimos inseguros, tenemos MIEDO. La consecuencia es que acabamos frustrando la mitad de lo que en realidad somos, y desaprovechamos un tremendo potencial que posee nuestro pensamiento, para dirigir nuestras vidas de maneras distintas a las acotadas por la lógica racional.
Imagin-a pretende hacer algo para ir derribando estas barreras, para aceptar de manera más completa, todo lo que somos, todo lo que conforma nuestra naturaleza, para que podamos emplearla en nuestro día a día, y así, quizá transformar lo que antes eran callejones sin salida, en una fuente de infinitas posibilidades, para así, en definitiva, vivir mejor.
¿Cuánto tiempo pasamos al día dedicando nuestra energía psíquica a pensamientos de miedo y preocupación? ¿Cuánto espacio de nuestra mente dedicamos a imágenes que nos producen desasosiego? Y estás imágenes nos afectan: nos hacen pensar de una determinada manera, y comportarnos en consonancia. Por eso, y si la respuesta de mayoría de vosotros, como la mía, es que dedicamos a esto la mayor parte del tiempo, algo parece que está desequilibrado, y a menos que realmente esta situación os guste, o deseéis que esto sea así, podemos tratar de intentar a reeducar nuestra mente y nuestro comportamiento.
En Imagin-a vamos a tratar de hacer sencillos ejercicios para conectar con los procesos no racionales, a saber, emocionales, creativos, intuitivos… de nuestro pensamiento. Vamos a dedicar un tiempo y un espacio a esa parte de nosotros tan descuidada, mucho más descuidada que nuestros abdominales… El objetivo: sentirnos mejor, y por supuesto que, si nos sentimos mejor, la manera de comportarnos y nuestras interacciones, nuestras experiencias también cambiarán. Ya me contaréis cómo.